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lunes, 23 de febrero de 2015

Como ser un buen cajero.

El puesto de caja suele ser considerado sencillo y sin complicaciones. Se suele pensar que cualquiera lo puede hacer. Sin embargo la realidad nos indica lo contrario. Es un puesto de mucha responsabilidad ya que se está en contacto directo con el cliente y la imagen que este se lleva de la empresa depende de la atención recibida en caja, que es el último eslabón de la cadena.

Aquí os dejo unos cuantos consejos:

Parte 1 de 3: Buen servicio

  1. Sonríe y sé amable. Si has tenido un mal día, déjalo en casa y sé amable cuando te toque tu turno, incluso con los clientes más pesados. No tendrás necesariamente que ser insistente, pero será más probable que tu cliente se vaya contento y satisfecho, si eres más lento pero de buen humor que si eres más rápido pero cortante y maleducado. Si no puedes estar alegre sinceramente, al menos procura fingirlo.





  1. 2 Pregúntale al cliente si ha tenido un buen día. Escucha de verdad y presta atención a su respuesta. Cuando salga de la tienda, sentirá que lo han tomado en cuenta y es probable que regrese.
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    Pide refuerzos. Si la tienda tiene el protocolo de pedir refuerzos cuando las colas son muy largas, procura hacerlo cuando sea apropiado y trata de no hacer las cosas apurado tú solo para atender toda la cola.
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    Deja de hablar con tus colegas cuando se requieran tus servicios. En el mejor de los casos, los clientes se incomodan y en el peor, lo toman como una falta de respeto si el cajero sigue parloteando mientras se le atiende. Este es tu trabajo y así como los demás no miran a otro lado para hablar constantemente en el trabajo, tampoco deberás hacerlo. Aprende a dejar de conversar y empezar a hacerlo cuando sea apropiado.

Parte 2 de 3: Buen manejo del dinero

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    Aprende lo básico de tu sistema de caja. Ya sea una vieja caja registradora manual o un sistema computarizado de última generación, deberás conocer lo básico que sucederá al menos cada tres o cuatro clientes. Si la caja registradora tiene botones rápidos para ciertas cantidades de dinero (€5 €10 €20), acostúmbrate a usarlos. Durante los primeros días, lee lo básico constantemente cuando no haya mucha gente y pídele a un cajero más experimentado que te confirme si haces las cosas exactamente como deben ser.
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    Cuenta el vuelto o cambio. Cuando no haya una cola larga, acostúmbrate a contar el vuelto del cliente en vez de darle solamente los billetes. Hacerlo reducirá los errores y mantendrá la caja bien cuadrada.
    • Una de las buenas prácticas en los negocios pequeños es contar los billetes grandes para que tu colega lo oiga. Si hay una disputa y un cliente reclama haberte dado más dinero del que te dio, podrás usar esta práctica estándar para mostrarle que ese no ha sido el caso.
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    Ten en cuenta la forma de pago del cliente. Alguien que paga en efectivo tiene que buscar monedas, mientras que alguien que paga con tarjeta de débito tiene que escribir su clave secreta y esperar a que la operación se realice con éxito. Ese tiempo es excelente para hacer otra cosa, por ejemplo, embolsar sus compras.

Parte 3 de 3: Conocer los protocolos de la tienda

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    Aprende a hacer las cosas que surgen con relativa frecuencia, pero no todos los días. Por ejemplo, si solo vendes un certificado de regalo una vez cada una o dos semanas, aun así te recomendamos aprenderte la rutina de memoria. También te recomendamos saber qué hacer si cometes un error o si surge algún problema: ¿cuál es la rutina si das mal el vuelto, pero ya cerraste la caja? ¿Si alguien quiere un reembolso o si la máquina de débito se cuelga? Si no aprendiste estas cuestiones en la capacitación básica, pregúntale a tu supervisor o a un cajero más experimentado.
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    Conoce dónde pedir más información, si surge algo fuera de lo común. Quizá no puedas memorizar cada rutina del libro, especialmente con las que nunca te topes mientras seas empleado de la tienda, pero tienes que conocer la ubicación de tu guía o manual de usuario en el caso de que surjan esas ocasiones rarísimas. Te recomendamos por lo menos leer toda la guía por encima para que te hagas una idea de lo que hay y dónde acudir si, por ejemplo, se va la luz y tienes que usar la antigua prensa de tarjetas de débito en la parte trasera.
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    Ten un buen conocimiento de los productos de la tienda para que puedas hacer sugerencias y cumplidos. Aunque solo seas un cajero y nunca te pidan vender, seguirás siendo un empleado y podrían hacerte preguntas. Si sabes que algo es particularmente una buena compra, dile al comprador que acaba de adquirir el primer ejemplar de un producto nuevo o que consideras que es uno de los mejores zapatos de la tienda y que es una excelente elección. Sé sincero y no exageres que un pequeño cumplido puede darle más valor agregado al producto y alegrará al cliente por su compra.

viernes, 13 de febrero de 2015

Como montar una Papelería



La papelería es un negocio muy tradicional y consolidado que tiene auténticos fans. Todos hemos estado en una papelería alguna vez en nuestra vida. aunque lo normal es haber acudido en multitud de ocasiones y por muy diferentes motivos. No hay un barrio en el que falte la típica papelería.

Esto hace que este negocio sea muy sugerente y atractivo para muchos emprendedores que quieren iniciar un proyecto empresarial.


La papelería es colorida y luminosa, y se suele pensar que sus artículos son sencillos y conocidos. Por lo que las barreras de entrada mentales no son demasiado altas. A esto se une que las necesidades de inversión no son demasiado elevadas en comparación con otros tipos de negocio.


Sin embargo la realidad es otra. Gestionar una papelería es tan difícil como cualquier otro tipo de negocio. El lineal de referencias supera las 30.000. Y lo cierto es que, aunque algunas son top-ventas,  casi todas se venden más o menos regularmente, por lo que es necesario conocerlas y tener un fácil acceso a ellas..

Por eso, cuando el emprendedor ha abierto al público su coqueta papelería el primer susto está relacionado con la amplitud de referencias que mueven: cada cliente pide un artículo en concreto y no quiere otro similar. Quiere su bolígrafo, su carpeta o su consumible de impresora. Si una papelería no quiere expulsar clientes debe conseguir los artículos solicitados en un breve espacio de tiempo.



El segundo gran susto viene cuando descubre la gran cantidad de proveedores con los que tiene que trabajar para poder dar un servicio de calidad. Muchas de las necesidades pueden resolverse con mayoristas, pero en otras muchas ocasiones hay que localizar al fabricante o distribuidor y conseguir que este abra cuenta (cosa que no siempre sucede. En muchas ocasiones, una vez contactado el comercial asignado, este nos dice que pasará a vernos en uno o dos meses).

El tercer susto llega en las operativas de trabajo. Si una papelería aspira a ser un negocio que pueda proporcionar beneficios y rentabilidad más allá de un mero sueldo, debe vender no solo a los particulares que pasan por su puerta, sino también a empresas, asociaciones, entidades públicas y otros organismos y entidades. 


Vender es fácil, me decían hace poco, lo difícil es cobrar. Y efectivamente así es. Cuando se amplía el "target" de clientes las formas de pago también varían y hace falta estar preparados para saber como realizar estos procesos administrativos. 

El cuarto susto sobreviene cuando la tienda, como cualquier otro negocio que aspire a estar vivo y con músculo en el mercado, se enfrente a desarrollar sus herramientas de marketing ( catálogos, folletos, ofertas virtuales por internet, tiendas on-line). Este capítulo requiero no solo de una importante inversión, también precisa de una ingente cantidad de tiempo, dedicación y disciplina.



Por todo ello, mi consejo si usted está pensando en abrir una papelería es recabar la máxima información desde el principio y asociarse a alguna franquicia  o  grupo de papelerías. Hoy por hoy, está más que demostrado, que competir en el mercado en solitario es infinitamente menos rentable y mas dificultoso que hacerlo en compañía de otras empresas del sector. La unión hace la fuerza, y en los negocios, más.

Yo, desde aquí os recomiendo ( interesadamente ya que son muchos los lazos que me unen a ella, pero también con el convencimiento de que doy un buen consejo) una franquicia que tiene muy en cuenta todos estos aspectos: Franquicia HIPERoffice